infoequus.net


Ir al Contenido

Caballería Alada

Caballos Famosos

Los húsares alados, ángeles de la guerra


Los húsares alados de Polonia son sin duda una de las unidades militares más espectaculares de la historia. Su vestimenta es una verdadera obra de arte que, cuando se mezcla con la friega del campo de batalla, resulta un espectáculo conmovedor y brillante. La historia de este cuerpo de caballería está llena de grandes batallas, victorias heroicas y cargas épicas.
El húsar es un soldado de caballería ligera originaria de Hungría alrededor del siglo XV: muchos historiadores aceptan la teoría de que, inicialmente, eran bandas de guerreros serbios que se dirigieron a Hungría tras la invasión turca.
Tal vez por la eficacia de estos cuerpos y las muchas victorias obtenidas, su fama se extendió por el viejo continente y, muchos fueron los países que adoptaron su estilo. Así, por ejemplo en Polonia, el cuerpo de húsares hacia la mitad del siglo XVI, fue transformado en un cuerpo de caballería pesada –de choque-, convirtiéndose, de este modo, en la élite de todo el ejército lituano-polaco.
En la caballería polaca y, particularmente en el cuerpo de los húsares alados, sirvieron los hijos de las grandes familias nobles de la nación para quienes formar parte de este cuerpo era signo de distinción y de honor. No obstante, la realidad apunta, que sólo estos hijos nobiliarios eran los únicos que podían alcanzar la élite de los húsares porque poseían riquezas que les permitieran comprarse el costoso equipo. La nobleza tenía la obligación de sostener y equipar un soldado con su caballo por cada veinte hogares de sus dominios. El florecimiento de este cuerpo puede situarse en los alrededores del siglo XVII, su fama era insuperable en toda Europa y era halagada por su eficacia y táctica, y los hechos lo corroboran pues en más de un siglo no sufrió ninguna derrota.



Su funcionamiento como caballería pesada no sucedería hasta la época de Stefan Batory (rey de Polonia entre1576-1586) época en la que surgiría el sable del húsar y en la que, la caballería polaca, obtuvo muchas victorias adquiriendo renombre en todo el continente europeo. El momento de máximo apogeo lo obtuvo con la victoria en la batalla de Viena de 1693; pero en el siglo XVIII se produciría un gradual deterioro de esta formación hasta que, al final de su existencia, cumplía solo un papel puramente representativo. Finalmente en 1776, la caballería pesada polaca fue reemplazada por la Caballería Nacional (kawaleria Narodowa).
Los húsares alados iban pesadamente armados, su equipo consistía en una lanza llamada
kopia, la cual era hueca para reducir su peso y conseguir más manejabilidad, era de madera con la punta de hierro forjado y medía entre los 4 y 6m. Debajo de la pierna izquierda, llevaban una espada de estocada, llamada koncerz, que medía unos 1,6m y se utilizaba como una lanza, para penetrar en la armadura no para cortar, ésta no tenía filo en la hoja pero sí contaba con una punta muy afilada. Al lado izquierdo también, llevaban su famoso sable, conocidos como szabla husarka, que era su arma de combate cuerpo a cuerpo. Igual que en otras unidades de élite, los húsares alados llegaban a utilizar las armas preferidas por sus individuos, así: hachas, martillos, mazos… con el tiempo también llevaron una o dos pistolas o carabinas que disparaban a corta distancia.


Su armadura constaba de un casco de origen turco, conocido como szyszak, que contaba con una protección para la nariz y la boca en forma de hoja, lo que proporcionaba al cuerpo un aspecto intimidante, si cabe. Como protección principal, llevaban una coraza de metal que les protegía el cuello y el pecho; asimismo contaba con hombreras y protección para los antebrazos. También utilizaban armadura para las rodillas y debajo de los muslos colocaban cotas de malla acolchadas para darles comodidad. A pesar de todo el hierro que los protegía y que acabamos de describir, la armadura, en su conjunto era bastante ligera, no llegando a superar los 15kg de peso; lo cual permitía a estos jinetes alcanzar grandes velocidades para hacer más efectivas las cargas.
Uno de los toques exóticos y también estratégicos de los húsares alados era la utilización de una piel de leopardo sobre su hombro izquierdo formando parte de la capa, el objetivo de este elemento era aterrorizar a los caballos enemigos con el olor de la piel. No obstante, la característica por excelencia de este cuerpo fueron las alas, gracias a las cuales obtuvieron su denominación. En realidad utilizaban un par de grandes alas que les proporcionaba un aspecto pintoresco: no sólo los hacía parecer más grandes sino que, además les daba la apariencia de feroces aves, como águilas detrás de su presa. Al principio las alas estaban colocadas a los costados de los jinetes pero, posteriormente se desplazaron hacia su espalda, éstas estaban confeccionadas sobre un marco de madera forrado de terciopelo en el que se engastaban plumas de águila o avestruz.



El objetivo de estas alas ha sido muy estudiado y todavía no está claro del todo. La teoría más antigua sugiere que se las colocaron para contrarrestar a los lanzadores de lazos Tártaros que tendrían problemas para atar a un húsar alado; otra teoría sugiere que se añadieron porque al cabalgar a gran velocidad producían un sonido que asustaban a los caballos de sus enemigos o, viceversa, para ensordecer a los propios caballos para que no se asustaran de los sonidos del armamento de choque. Otras hipótesis apuntan que, es posible que las alas sólo se utilizaran en las ceremonias, pues su uso en las refriegas de seguro entorpecería los movimientos de soldados y caballos. Los motivos no están claros ni mucho menos resueltos, si bien, personalmente, no dejan de rememorarnos los animales totémicos protectores de los guerreros.
Con relación a las tácticas militares utilizaban el ataque transversal que surgió como necesidad del avance de las armas, aunque los húsares alados lo utilizaron como mínimo con 200 años de antelación. Este ataque consistía en cargar de frente y a toda velocidad a través de las formaciones de mosqueteros y piqueros, en estas cargas utilizaban la
kopia que les permitía golpear al piquero antes que éste consiguiera golpearlos y, por el efecto del golpe los piqueros golpeados salían disparados por los aires aumentando el desorden de las formaciones enemigas y aventajando a los protagonistas de la carga. Tras vencer durante 200 años en Kircholm, Chocim y Viena, los húsares alados desaparecieron.


Inicio | Raid | Fotos | Libros | Enlaces | Negocios | Caballos Famosos | Nosotros | Contactar | Mapa del Sitio


Sub-Menú:


Regresar al contenido | Regresar al menú principal